In Editorial

En la vida diaria se nos presentan oportunidades para atender ciertos requerimientos de personas, situaciones, participación en causas y cualquier otro tipo de apoyo que alguien está necesitando.

En toda decisión existe una renuncia y una ganancia.  Dependiendo del significado y valor que demos a la “pérdida” nos resultará más o menos sencillo decidir.  Si esto lo trasladamos a la comunicación asertiva, puede que nos resulte difícil decir no por miedo justamente a esta pérdida implícita en toda elección.

Así pues, la inseguridad ante las decisiones muchas veces está relacionada con el miedo a perder algo y, por ello, se evita la renuncia, se evita el decir no (“Preferiría no ir, pero temo que se enfaden conmigo”).

Cuántas veces queremos decir no, pero por miedo a la reacción de otras personas decimos que sí. Nos sentimos mal con nosotros mismos porque en realidad, fuimos infieles a nuestros sentimientos y aceptamos algo que no queríamos hacer, decir, etc.

El miedo al rechazo, la confrontación y la crítica son cuestiones importantes por las cuales las personas acceden y aceptan a decir que sí, a pesar de que en realidad tienen deseos de decir que no. La culpa, la pena, el remordimiento y la inseguridad, son algunos de los ingredientes que hacen que decir «No» sea un problema.

En esto del emprendimiento he acudido con muchas personas solicitando su orientación, apoyo o participación en las charlas que organizamos, y en varias ocasiones he recibido un “si” de viva voz de mis interlocutores para, posteriormente, no contestar mensajes, llamadas, correos, etc., y me refiero a figuras muy reconocidas en el ecosistema emprendedor y también por el público en general.

Mentores, ángeles inversionistas, académicos, etc., es por igual, pero también pasa con ejecutivos de empresas y grandes corporativos, que reciben nuestras comunicaciones y jamás responden como si uno tuviera bola de cristal, y pasado un tiempo y por agotamiento, dejemos de insistir y asumamos que a la persona que convocamos no le interesa nuestra propuesta.

¿No sería más sencillo para todos un: No, gracias?, imaginen el tiempo invertido, las expectativas que generan, los espacios que uno les asigna en tiempo y recursos pensando que van a honrar su palabra pero eso finalmente no sucede.

La labor de promoción, difusión, ventas, administración, compras o cualquier otra actividad productiva merecen ser atendidas, pero sobre todo la gente debe ser tratada como personas, y generarles expectativas que no van a cumplir es a todas luces indebido, es una falta de respeto.

Hago una atenta invitación a quienes lean esta nota a que “no dejen en visto” a quienes se dirigen a ustedes; obséquienles el favor de su atención con un simple No, gracias, y permítanles seguir su camino en otra dirección y avanzar en la consecución de sus objetivos.

Siempre es mejor un No, con cortesía, que sabernos ignorados.

#Saludos #Entrecanos
Carlos Miguel,

Fuentes:

https://psicoterapiaserendipia.com/dificultad-para-decir-no/

https://mensalus.es/blog/general/2015/11/decir-no/

https://www.aishlatino.com/fm/recetas-para-la-vida/Por-que-es-tan-dificil-decir-No.html

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