In Abuelitud, Reflexión

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Oremos por…

Siempre en mis oraciones están los que serán mis yernos y mi nuera algún día, pido por ellos para que donde quiera que estén; estén bien y lleguen a las vidas de mis hijos cuando Dios lo decida.

Pero jamás había pensado en mis consuegras hasta hoy que leí un artículo que me llegó hondo, así que a ti me dirijo.

Comadres donde quiera que estén….oro para que seamos amigas y estamos en esto juntas tu y yo moldeando corazones.

No sabes cuánto significa para mí que le des a tus hijos todo lo que tienes cada día, incluso en días en los que no tienes mucho que dar.

Porque tu hija dormirá junto a mi hijo por más de cincuenta años.

Porque Tu hijo será el que sostenga la mano de mi hija cuando nazca nuestro primer nieto.

Y cuando lleguen los días más obscuros de sus vidas, serán nuestros hijos, quienes los enfrenten juntos.

Oro para que abraces fuerte a tu niñito cuando esté triste, solo o asustado.

Porque algún día, mi hija, crecida, hermosa y con hijos propios, podría sentirse triste, sola o asustada. Y Él necesitará saber cómo consolarla. Enséñale. Te prometo hacer lo propio.

Y permite que tu hija te escuche hablar palabras justas que traigan vida y esperanza. Porque algún día, mi hijo estará agobiado y cansado y las palabras que grabe en la mente tu hija hoy, pueden ser el bálsamo para el alma de mi hijo mañana.

Estoy haciendo mi mejor esfuerzo… A veces fallo, así que Ora por mí también.

Algún día nos sentaremos en lados opuestos del pasillo muy arregladas , muy coquetas y veremos a nuestros dulces niños, transformados en novio y novia, los veremos hacerse el uno al otro promesas que tu y yo conocemos muy bien.

Y veremos a nuestros hijos crear sus propias familias con los ingredientes que les hayamos dado, esos ingredientes que estamos sembrando en sus almas hoy.
Recuerda sembrar paz, humildad y empatía, te prometo que haré haré lo mismo.

Que maravilla poder tomar conciencia y comprender de una vez por todas, que eso que nuestros hijos y nuestras hijas viven hoy, es justo el método y la dinámica que implementarán en sus propias vidas el día de mañana.

Por eso, comprométete. Que escuchen de nosotras, buenas palabras. Que aprendan de nosotras la serenidad, la comprensión. Que tengan ganas de saber lo que el otro está sintiendo. Que tengan una infinita misericordia por sus propias vidas y la de aquel o de aquella con quien compartan, transforman y construyen su familia.

Si estás de acuerdo con esto, comparte estas letras. Yo estoy haciendo lo propio. Porque yo si quiero que el día de mañana, mis hijas y mis hijos, se encuentren de frente con los tuyos … y se puedan ver a los ojos, se puedan sonreír, se puedan hablar bonito y se puedan entregar el alma.

Carlos Miguel
#Entrecanos,

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