In Abuelitud, Editorial
Autor: Jim Anderson.
Quiero compartir con ustedes una increíble historia real, que cambió toda mi perspectiva sobre el amor y el matrimonio.
El Rav Dr. Abraham Twerski, un psicólogo reconocido mundialmente cuenta sobre una de las últimas conversaciones que tuvo con su padre.
Su padre, también un experto en el campo de la medicina acababa de ser diagnosticado con cáncer y Rav Twerski corrió al hospital para estar a su lado.
Su padre débil y pálido, le dio la noticia:
“El cáncer está en las últimas etapas y sé por décadas de experiencia, que ya es demasiado tarde. La quimioterapia es inútil en este punto”.
Antes de que él pudiera responder, la madre de Rav Twerski entró apurada a la habitación.
Ella dijo:
– “Acabo de hablar con el doctor. ¡Y él definitivamente recomienda quimioterapia! Puede extender su vida hasta por tres meses”.
Sin dudarlo ni siquiera por un instante, su padre respondió:
– “¡Entonces, claro que me someteré al tratamiento! “.
Cuando su madre se fue, Rav Twerski se volteó sorprendido.
– ” Aba, Papá, tú me acabas de decir que la quimioterapia no va a ayudar”.
– ” No lo hará, respondió su padre.
– ” Y sé que el proceso será extremadamente doloroso, pero si no hago esto, cuando muera, tu madre va a vivir para siempre con la culpa, diciendo:
– ” Si tan solo lo hubiera convencido, él hubiese vivido un poco más “.
– ” Toda mi vida he estado entregándome a ella. Ésta es mi oportunidad de darle una vez más antes de morir. Darle la tranquilidad de que ella hizo todo lo que pudo. ¿Cómo podría no aprovechar esta última oportunidad de dar? “.
¡Qué increíble altruismo!
Demasiado a menudo entramos en una relación por lo que podríamos obtener de ella.
¿Qué tiene esa persona para ofrecer, que podría hacerme sentir feliz, que podría hacerme sentir especial?
Y en el momento en que mis necesidades ya no son satisfechas, la relación se desmorona.
Este tipo de relación no es sobre amar a mi pareja, es sobre amarme a mi mismo.
El judaísmo ve el amor de forma diferente. Mi pareja es la otra mitad de mi alma, juntos nos complementados. Y es solamente juntos, el uno con el otro, que podemos tener éxito en el maravilloso camino de la vida.
En hebreo, la palabra para ‘amor’ es ‘ahavá’. La raíz de la palabra ‘hav’ significa ‘dar’.
Yo demuestro mi amor dando incondicionalmente, mostrando que las necesidades de la otra persona son igual de importantes que las mías.
“El verdadero amor no es lo que tomó de la relación, es lo que doy”.
¡Y ese es el secreto para un matrimonio grandioso!.
Así que hoy, mira a tu pareja, tu novia o tu ser querido y pregúntate:
– ¿Qué puedo darle a esa persona?
– ¿Qué puedo hacer por ella?

Y entonces, hazlo!

#Saludos #Entrecanos,
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